Autor: Maikol Sánchez
Fecha: 26 mar 2026
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| ¿Se Hace una Habichuela con Dulce con 1,000 Pesos? |
¡Qué lo qué, mi gente! Soy Maikol Sánchez y hoy vengo con un tema que nos está dando donde más nos duele: en el bolsillo y en el antojo. Estamos en plena cuaresma de 2026, y si algo nos define a nosotros los dominicanos es ese olorcito a habichuela con dulce que arropa los barrios. Pero señores, vamos a hablar claro y sin filtro: ¿Ustedes creen que con una papeleta de a mil se puede armar una olla de habichuela que valga la pena hoy en día? 🧐
Me fui a dar una vuelta por los mercaditos y colmados de nuestra zona, y lo que vi me dejó con la boca abierta. La pregunta no es si queremos comer, la pregunta es si la cartera aguanta el trote.
El presupuesto del "mago": Haciendo malabares con mil pesos
Si tú eres de los que cree que con mil pesos vas a llegar al súper y vas a salir con el carrito lleno para una habichuelada de esas que hacen época, déjame bajarte de esa nube. Vamos a sacar la calculadora rápido:
El grano: Las habichuelas rojas están por las nubes. Si quieres de las buenas, de esas que no salen duras como piedra, ya ahí se te va un buen "menudo".
El "golpe" de la leche: Señores, ¡la leche evaporada parece oro líquido! Y ni hablemos de la de coco. Si no le echas suficiente, te queda una "agua de pantano" que nadie se va a querer comer.
Los acompañantes: La batata, el azúcar, las pasas (que ahora vienen contadas)... y lo más sagrado: las galletitas de la crucecita. Si no hay galletitas para tapar la taza, ¡eso no es habichuela con dulce!
Al final, cuando llegas a la caja, esos 1,000 pesos dan ganas de llorar. Hacer una habichuela hoy en día es casi un deporte de alto riesgo financiero. Pero como somos dominicanos, ¡algún truco nos inventamos!
¿Por qué somos tan "intensos" con este plato? (Un poco de historia)
Mucha gente de fuera no entiende por qué nos volvemos locos con esto. La realidad es que la habichuela con dulce es nuestra marca país. No existe en ningún otro lado del mundo, ¡es un invento 100% dominicano!
Es el resultado de nuestra mezcla: un chin de aquí, un chin de allá, raíces africanas y europeas mezcladas en una olla de presión. Es la prueba de que los dominicanos convertimos lo que sea en una fiesta. Lo que empezó como un plato para "aguantar el hambre" en los días que no se comía carne en Semana Santa, se convirtió en el postre más esperado del año.
El veredicto de Show Maikol!
Mi gente, la Semana Santa no es solo irse a la playa o al río Sabaneta a darse un chapuzón. La verdadera esencia está en ese jarro frío de habichuela que te espera en la nevera.
Aunque la cosa esté difícil, aunque tengamos que "picar" entre varios para comprar los ingredientes, no dejen morir la tradición. La habichuela con dulce es lo que nos une. Es el envase que le llevas al vecino, es la pelea por quién se come las últimas galletitas, y es el orgullo de decir: "¡En mi casa quedaron en su punto!".
